Conferencia ideal para la siesta

Se encontraba dando una conferencia el filósofo francés Ernest Renan, cuando se percató de que uno de los asistentes se había quedado dormido.

Renan interrumpió la charla, se acercó a él y le espetó:

-¡Oiga! Siento no ser capaz de interesarle, pero no se preocupe, dentro de diez minutos termino

El aludido entreabrió los ojos y dijo:

-¿Cree que habrá dejado de llover por entonces? Porque, si aún llueve… mejor estamos aquí, ¿no?

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