El final del culebrón

La reina Isabel II era una fiel seguidora de una novela que se publicaba por entregas en el diario ‘La Nación’.

Antonio Flores, el autor, recibió en cierta ocasión una nota de la monarca en el que le exigía que le entregará un manuscrito de la obra, para así ser la primera en conocer el final.

Muy cortesmente, éste le contestó:

-Majestad, lamento no poder complaceros, pero ni siquiera yo tengo idea de cómo voy a salir del enredo que he tramado. Eso sí, en cuanto lo averigïe os lo comunicaré de inmediato.


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