El mayor deseo para Navidad

Durante la Navidad de 1948, una emisora radiofónica de Washington telefoneó a varios embajadores con la intención de preguntarles cuál era su mayor deseo para aquellas navidades:

-La paz en el mundo- respondió el embajador francés.

-Libertad para todos más allá del imperialismo- matizó su colega ruso.

Cuando llegó el turno de embajador británico, sir Oliver Franks, éste contestó:

-Son ustedes muy amables. Desearía una caja de frutas confitadas.

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