Harto de hacer favores

Siendo Ministro de Justicia en la Tercera República francesa, el político y percusor de la unidad europea, Aristide Briand recibía día tras día multitud de visitas que acudían a verlo para pedirle algún favor. Una mañana, cansado de recibir a tanto peticionario decidió recibir a su siguiente cita diciendo lo siguiente, mientras lo abrazaba:

– ¡Gracias a Dios, viene a verme un amigo solo por el gusto de abrazarme y no para pedirme algo!

El hombre no se atrevió a decir realmente a qué había acudido allí yse marchó sin el favor que necesitaba

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