La cabeza de otro

El anatomista y fisiólogo alemán Joseph Francis Gall, se vanagloriaba de conocer las tendencias criminales según la forma de la cabeza y en cierta ocasión durante la visita al manicomio de Bicêtre donde examinaba a los enfermos allí recluidos; le preguntó a uno:

-¿Por qué está usted aquí? En su cráneo no encuentro ningún tipo de locura

-No le extrañe, doctor,- contestó el enfermo – porque esta no es mi cabeza, sino una que me puse para sustituir la que me cortaron durante la Revolución

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