Las deudas de Balzac

Durante sus años de pobreza, Honoré de Balzac vivió en una buhardilla sin calefacción y semiamueblada. Tenía una larga lista de deudas, lo que hacía que constantemente estuviera rodeado de acreedores.

En cierta ocasión uno de ellos, harto de no cobrar lo que le debía el novelista francés, se le acercó y le dijo:

«Mire usted, Monsieur, mañana debo pagar una deuda muy importante y le agradeceré mucho que tenga a bien pagarme usted hoy»

Balzac fingió estupefacción y replicó a su acreedor:

«¡Muy bonito, usted se dedica a contraer deudas y viene a mi casa con la intención de que yo se las pague! »

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