Pares o Impares

Cuando Santiago Ramón y Cajal impartía clases en su cátedra de la Universidad, solía cerrar sus frases con una muletilla: “Es verdad”.
La repetía tanto que sus alumnos llegaron a hacer apuestas de cuantas veces la diría ese día. Finalmente terminaron apostando a “par o impar” para hacerlo más interesante. Unos cuantos apostaban a que diría “Es verdad” una cantidad par de veces, y los otros una cantidad impar.

Pero dicha apuesta llegó a oídos de Ramón y Cajal y éste empezó su clase de la siguiente manera:

-Pues si señores. El huevo es una célula gigante, es verdad, es verdad, es verdad…- Y añadió muy serio -¡Impares ganan!

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