Puros en buena compañía

El conde Gottlieb Von Haeseler, general del ejército prusiano, era un gran fumador de puros olorosos. En cierta ocasión, se encontraba en la sala de espera del tren fumándose uno de sus cigarros puros cuando entró en la habitación otro pasajero.
Molesto por el fuerte olor del tabaco del conde, sacó uno de sus cigarros y se lo ofreció diciéndole:

-No hay nada mejor que fumarse uno de estos en buena compañía.

Von Haeseler lo cogió, se lo guardó en su pitillera y siguió con su puro.

-¿Por qué no lo enciende?- le preguntó extrañado

-Esperaré, como usted bien dice, a encontrarme en buena compañía.

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