Que elija el toro

El diestro, Antonio Sánchez “El Tato”, perdió una pierna a causa de una cornada pero, aun así, siguió toreando, aunque, obviamente, con un enorme prudencia hacia los toros.

En cierta ocasión, se protegía tras un callejón que el astado miraba fijamente con intención evidente de embestir y la gente empezó a gritar:

-¡El cojo!… ¡Que el toro va a cojer al cojo!

El Tato se giró hacia el tendido y replicó indignado:

-Dejad al toro tranquilo, que escoja a quien quiera. ¡No comerle el coco! 

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