Un falsificador en la Moncloa

Recién estrenada la democracia y con el flamante Presidente del gobierno, Adolfo Suárez, llegó a la Moncloa un personaje con unas pintas un tanto siniestras para ayudar en la acumulación de trabajo que allí había. Se trataba de un falsificador, cuya tarea encomendada era la de imitar y falsificar la firma del presidente Suárez, debido a la cantidad de papeleo burocrático que tenían en la presidencia.

Una vez por semana, aparecía este personaje ataviado de un traje oscuro y unas gruesas gafas, se le entregaba todo lo que debía firma  y él, con una destreza e imitación perfecta, firmaba todo aquello. Parece ser que se trataba de un recluso que cumplía condena por falsificación.

Los documentos importantes eran firmados por el propio Suárez.

Una de las cosas que más firmaba el falsificador eran las fotografías y dedicatorias que le solicitaban sus admiradores/as vía correo postal, por lo que, posiblemente, la mayoría de las personas que guardan en casa alguna foto autografiada y/o dedicada por Adolfo Suárez tengan en realidad la rúbrica hecha por el falsificador.


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