Una ofensa para Ramón y Cajal

En el segundo año de Medicina, Santiago Ramón y Cajal consiguió una plaza como ayudante de disección. Estaba oficialmente encargado de las preparaciones anatómicas, tarea que realizaba con esmero. Es por ello por lo que el catedrático Manuel Daina le animó a que se presentara al premio de final del curso. Cajal obtuvo el galardón con una exquisita y milimétrica preparación del anillo inguinal.

Tras el acto, Nicolás Montells, profesor de Patología Quirúrgica, se dirigió al premiado y con gesto iracundo le dijo:

-Conste que a mí no me la pega usted ¡Eso está copiado!

Cajal estalló en cólera y, decepcionado ante el incidente, decidió no volver a presentarse a ste tipo de certámenes.

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