Una visita real

Lleno de gozo andaba Miguel Gasset y Bosch, gerente y creador del Teatro Romea de Barcelona, cuando le anunciaron la presencia en la sala del rey Amadeo de Saboya que acudía a presenciar una representación.

Le presentó sus respetos al monarca y conversaron amigablemente, aunque Gasset se encontraba nerviosísimo ante tan ilustre visita. Tanto que, al ofrecerle el rey un cigarro puro, el empresario respondió:

-Gracias, Majestad, me lo fumaré toda la vida

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