Ver sin mirar

Cierto día, san Francisco de Sales había estado conversado largamente con una señora de la corte y un amigo le preguntó si la señora era hermosa.

-¿Hermosa? -respondió el santo prelado- No lo sé.

-¿Cómo es posible? ¿No la habéis visto?

-La he visto, pero no la he mirado.

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